Antonio Hernández Robles

Quiero agradeceros tanto a los seguidores como a los visitantes el que encontréis este Blog, como una forma de disfrutar del trabajo de campo que lleva a cabo este humilde fotógrafo y naturalista, con ello pretendo mostrar la Vida Salvaje y la Naturaleza que nos rodea, para así aprender a conocerla y a quererla, siendo este medio una manera de acercarnos a ella desde el punto de vista del naturalista, fotógrafo y amante del mundo animal.

Espero que disfrutéis y agradezco mucho la visita y los comentarios que algunos dedicáis a este trabajo.

Gracias.

domingo, 12 de agosto de 2018

LA CASTIGADA TÓRTOLA EUROPEA



   A pocos días para la apertura de la media veda, nuestra bellísima tórtola europea (streptopelia turtur),  volverá a ser objeto de la persecución y los disparos de los auto-proclamados “grandes conservadores” del patrimonio Natural que es de todos, es decir los cazadores.

   A pesar de ser declarada por  SEO/BirdLife, como ave del año 2015, para alertar sobre el enorme declive de esta especie, en España en torno al 40% y el 70% en el resto de Europa si se comparan los datos actuales con los de 1980, incomprensiblemente la administración pública de muchas comunidades autónomas siguen incluyéndola en la orden de vedas un año más.

   Pocos días se autoriza su caza, pero se permite abatir hasta 8 ejemplares por día y cazador, ¡casi nada!, ocho ejemplares que yo no consigo divisar a veces en toda una temporada.

   ¿Esperan a que esté prácticamente extinta para declararla especie no cinegética?, al menos por unos cuantos años. Llegado este punto, ¿establecer costosos programas de recuperación del que se beneficiaran unos pocos?, o simplemente como se trata de una migrante que solo viene a la península a reproducirse desde el África tropical ¿dejarla desaparecer?.

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lunes, 23 de julio de 2018

EL BUITRE SABIO

   
   Los que ya vamos teniendo una edad, recordamos con cariño aquel episodio del el Hombre y la Tierra en el que nuestro querido Félix Rodríguez de la Fuente hizo aquel experimento con Gaspar, un alimoche extraído de un nido y criado en cautividad, no teniendo por ello la oportunidad de migrar a África evitando así que tuviera contacto con sus congéneres africanos, aprendiendo así las técnicas utilizadas por estos, desde hace milenios de utilizar piedras como herramientas para romper los huevos de avestruz. Demostrando con ello, que se trataba de un comportamiento de origen genético, no aprendido, trasmitido de padres a hijos durante generaciones. Cierto es que en algún momento de la evolución de la especie, hace posiblemente miles de años los primeros alimoches transmitirían este aprendizaje a sus descendientes hasta el punto de convertirse en algo congénito, demostrando con esto que los alimoches tienen memoria genética.
   De aquel capitulo que tanto nos fascinó, siempre me venía a la cabeza si algún día tendría la oportunidad de observar en vivo en plan naturaleza, como un alimoche rompía un huevo de avestruz para alimentarse de su contenido.
   Pues bien, 40 años después se nos presentó la ocasión de revivir en directo esas espectaculares escenas.
   Gracias a la colaboración del hide La Cañada de Monfragüe y a los amigos Lola López y Sito Mur, viajamos hasta Extremadura con tres huevos de avestruz, (huevos reales, que hoy día no resulta complicado adquirir en cualquier granja dedicada a la cría de avestruces).
   En los días previos, siempre te asaltan dudas..., ¿vendrán?, ¿prestaran atención los alimoches a los huevos de avestruz?
   Para ello había que facilitarles las cosas. Ponerlos en un lugar visible, que llamara la atención de estos rápidamente, también colocarlos en un lugar estable para evitar que rodaran ladera abajo. Alrededor de los huevos dispuse unas cuantas piedras de distintos tamaños y formas, para que ellos dispusieran las más adecuadas para la tarea.

¿El resto de la historia?, aquí lo tenéis en imágenes.

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Como se puede observar en esta toma, la técnica no consiste en dejar caer la piedra, si no que la impulsa con fuerza con la parte superior del pico.


¡¡IMPACTO!!

   Como casi siempre, los primeros en llegar, los milanos y los cuervos, seguidos por los buitres y después los alimoches. Tuvimos cinco alimoches en el lugar de diferentes edades, por supuesto todos habían viajado a África… pero no se trataba de eso.

Teníamos miedo que los buitres dieran al traste con la operación, de hecho hicieron rodar algún huevo. Demostraron mucha curiosidad, saben que lo que se halla en su interior es comestible, pero como acceder a el, es cosa de los alimoches.

Otro tanto ocurria con los milanos negros.

Este alimoche trata de utilizar una piedra demasiado pequeña
En este caso la piedra es tan grande que apenas puede levantarla del suelo.

Este joven, tantea el huevo, sabe de que va la cosa, pero no llegó ni siquiera a coger una piedra para tratar de romperlo.
Algunas veces tantean el huevo con una de sus patas antes de lanzarle la piedra, parece como si trataran de calcular distancias.









Nuevamente podemos observar en esta toma el impulso que aplican a la piedra con la parte superior del pico.

Una vez abierto un pequeño agujero, utiliza su pico para agrandarlo. 

¡¡Por fin.....a comer!!





¡¡OTRO CERTERO IMPACTO!!





Una vez abierto el huevo, los alimoches comparten sin ningún problema...hay para todos.
Cuando los alimoches se sacian, los milanos también se aprovechan del trabajo de otros.

Conclusiones:
   Como ya demostró Félix en su día, quedo claro que esta técnica la llevan implícita en sus genes y todos, con mayor o menor acierto, mostraron esa conducta.
Pero si pude sacar algunas conclusiones que me llamaron mucho la atención:
        A pesar de que todos nacen con ese instinto, no todos demostraron la misma destreza a la hora de llevarla a cabo. Entiendo que deben perfeccionarla mediante la práctica, y supongo que también observando a sus compañeros o progenitores más expertos que ellos. Esta falta de destreza consistía entre otras, en no elegir la piedra adecuada, o bien, esta era demasiado pequeña para romper el huevo, o demasiado pesada para levantarla con el pico.
         Falta de puntería a la hora de impactar con ella en el huevo. Puesto que no consiste en dejarla caer, sino que deben impulsarla con fuerza con la parte superior del pico, para que sea capaz de romper la dura cascara de un huevo de avestruz. Alguno de los alimoches lanzaba piedras incluso teniendo el huevo a más de medio metro de su posición.
Por otra parte, al menos dos alimoches me sorprendieron por su extrema habilidad:
  Al llegar a las proximidades del huevo en cuestión, escogen la piedra idónea a la primera, sin titubeos en cuanto a la que mejor cumplirá su objetivo.
        Estos alimoches expertos, lanzan la piedra con fuerza contra el huevo con una enorme precisión, prácticamente no fallaban en ninguno de sus lanzamientos.
       Y lo que no me esperaba y me sorprendió sobremanera, es que no necesitaban más de dos o como mucho tres impactos para abrir un agujero en la cascara, por donde introducen el pico y van arrancando más trozos de esta, hasta que el agujero es lo suficientemente amplio para introducir el pico completamente y extraer su contenido.
 






¡¡PREMIO!!
















   Esta rapaz de mediano tamaño que antaño habitaba todos los rincones de la geografía española y que en las últimas décadas ha sufrido uno de los retrocesos más alarmantes, colocándole en una peligrosa situación y todo porque debido a su particular forma de alimentarse, es especialmente sensible a la colocación de venenos, que aún se siguen sembrando en nuestros campos por parte de verdaderos criminales, así como las incomprensibles políticas europeas de no permitir abandonar los cadáveres en el campo, como se hizo toda la vida, para que nuestras carroñeras cumplan la función para que se especializaron desde lo más remoto de los tiempos.

sábado, 23 de junio de 2018

CARRACA

Carraca europea (Coracias garrulus), defendiendo territorio.
La carraca, ave intrépida y valerosa donde las haya, en este caso defendiendo su zona de cría contra las acometidas de un cernícalo vulgar con el que comparte la casa abandonada donde crían.
El final...que las carracas han conseguido mantenerse en su antiguo nido un año más.