Antonio Hernández Robles

Quiero agradeceros tanto a los seguidores como a los visitantes el que encontréis este Blog, como una forma de disfrutar del trabajo de campo que lleva a cabo este humilde fotógrafo y naturalista, con ello pretendo mostrar la Vida Salvaje y la Naturaleza que nos rodea, para así aprender a conocerla y a quererla, siendo este medio una manera de acercarnos a ella desde el punto de vista del naturalista, fotógrafo y amante del mundo animal.

Espero que disfrutéis y agradezco mucho la visita y los comentarios que algunos dedicáis a este trabajo.

Gracias.

Mostrando entradas con la etiqueta Azor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Azor. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de octubre de 2017

AZOR CON PRESA


  

   A veces cuando estás a una cosa se te presenta otra, por lo que hay que estar muy atento y ágil con el teleobjetivo, como en este caso, esperando a los quebrantas se le ocurrió pasar cerca de nuestro punto de observación en los miradores de Revilla a este azor que acababa de capturar una presa, no se si se trata de una paloma o perdiz, (a mi me parece una paloma) ya que la traía bien desplumadita y a juzgar por las fechas, primeros de julio, seguramente para ofrecérsela a sus crecidos pollos.  


   La luz era muy crítica, pues fue a primera hora de la mañana y el cielo estaba bastante encapotado, por lo que hubo que tirar de ISO,  pero no me quejo del resultado



martes, 9 de octubre de 2012

TRES HERMANOS

     Pasó el verano y por fin llegaron las primeras lluvias, que como suele ser cada vez más habitual en esta tierra, después de tantos meses de sequía y olas de calor, lo hacen en forma de diluvio universal, causando enormes pérdidas tanto materiales como en este caso de vidas humanas.
     El bebedero ha dejado de funcionar y ahora toca hacer un repaso de lo que han sido estos cuatro meses dedicado por completo a el, no solo, por la cantidad de sesiones fotográficas realizadas, sino por tareas de mantenimiento, arreglos etc.
     Lejos quedan ya los meses de junio y julio cuando acudían a saciar su sed estos jóvenes azores.
     Desde el interior del hide, fui testigo de sus primeros y titubeantes vuelos, ( antes de nada aclarar que el nido situado en lo mas espeso del bosque distaba del bebedero más de 200 metros, situado en un claro para que pudiera ser divisado por la mayor cantidad de aves, siendo el único punto de agua en varios kilómetros a la redonda, por lo que una vez los pollos abandonaron el nido, gran parte de sus primeros días fuera de el, giraban en torno al bebedero), de como reclamaban insistentemente a sus progenitores la comida que estos aportaban cada vez con menos frecuencia, de como la buena armonía familiar de los hermanos compartiendo posadero, poco a poco dio paso a violentas rencillas por apropiarse de la presa que acababa de traer uno de los adultos, fui testigo privilegiado de sus primeras prácticas de caza, durante algunas semanas llegaron a tener totalmente sitiado el bebedero, abalanzandose sobre cualquier ave mayor que un mirlo con unos vuelos acrobáticos sorteando las ramas de los árboles a tal velocidad que hasta me olvidaba de hacer fotos ante la magnitud del espectáculo. Por un tiempo dejaron de acudir a beber las ardillas, pitos reales, palomas torcaces etc. Para ser sinceros he de reconocer que hubo momentos en que llegué a desesperarme cada vez algún ave interesante para mi objetivo, intentaba bajar y los azores la ahuyentaban con sus pasadas. También es verdad que jamás lograron una captura en las inmediaciones del bebedero de la que yo fuera testigo, la presas extreman las precauciones al máximo y saben defenderse, por cierto muy bien, la vida no es fácil en la naturaleza para nadie.
     Conforme pasaban las semanas, los lastimeros gritos de los pollos llamando a sus padres se escuchaban más y más lejanos, a la vez que mas espaciados en el tiempo y menos intensos, imagino que estarían aprendiendo a valerse por si mismos y no tendrían la necesidad de sus padres con tanta frecuencia.
     Y así casi sin darme cuenta, llegó el día en que dejé de escucharlos y de verlos. Imagino que irían ampliando sus zonas de campeo, buscando nuevos territorios donde establecerse.
     Ahora, con el otoño a la vuelta de la esquina, les deseo lo mejor, que salgan adelante y que algún día lleguen a tener la imponente figura de su madre, grabada en mi retina el día que se plantó delante de mi cámara.

Me hubiera gustado tener a los tres en el cuadro, pero como en todas las familias, siempre hay uno rebelde que va por libre

Este es el rebelde, ¿ a que se nota?
Con un caracter más agresivo que sus hermanos, siempre apostado a cierta distancia de estos


Montando guardia en una rama cercana


Alguna aves son capaces de desafiar a la mismísima  muerte para calmar su sed

Bueno, no es para tanto, yo creo que las aves son conscientes de la poca pericia de estos jóvenes a la hora de cazar, pero tengo que reconocer que hay miradas que matan
Aunque ese día el nivel del agua estaba muy bajo y no se ve, les gustaba estar largas horas con las patas dentro del agua
Descansando en el posadero



Estos dos hermanos parecen llevarse realmente bien


Incluso uno, aguanta las travesuras de su hermano mientras juega con las plumas de su cola
Para terminar una de mis preferidas del rebelde ¡¡ya apunta maneras !!


miércoles, 29 de agosto de 2012

EL AZOR


        Cuando decidí construir el bebedero, mi objetivo principal era fotografiar a esta bella rapaz, elegí un pequeño claro en el interior de un bosque, lejos de otras fuentes de agua y sabiendo que se encontraba dentro del territorio de una pareja de azores, ya que los había visto en ocasiones anteriores.
         Después de un par de días de duro trabajo para la construcción del bebedero y pasado un tiempo para que los animales se fueran acostumbrado a el, por fin llegó el día. Entre al hide antes del amanecer y cuando no había transcurrido ni una hora, con apenas luz y con los rayos del sol penetrando tímidamente por entre las ramas de los pinos, lo vi pasar por delante del hide, volando a ras de suelo, a no más de un metro de altura, sorteando los troncos de los árboles con la velocidad del rayo, para cuando ya creía que se marchaba, en un palmo de terreno o mejor dicho de aire, dar un giro de 90 grados para subir al posadero que le había colocado.
         Y este es el resultado de algunas tomas que pude hacerle a esta preciosa hembra.
Gracias por todas las visitas y comentarios.

Sony a77, 70-400 a 300 mm.  ISO 800, 1/200 seg. en f/5.6


Permaneció como media hora, bajando a beber y subiendo al posadero, marchándose y regresando al poco tiempo para volver a beber. La cosa pintaba bien y parecía que iba a ser pan comido. Pues bien, después de 10 o 12 sesiones más a lo largo del verano, a pesar de las tremendas olas de calor que nos han castigado, no se ha dignado a hacerme otra visita.... y estar está, porque solía verlo pasar o escucharlo casi todos los días, unas veces solo y otras acompañados de su tres hijos una vez estos abandonaron el nido.

Sony a77, 70-400 a 300 mm.  ISO 800, 1/200 seg. en f/5.6


Algo parecido me sucedió con sus tres hijos. Uno de los días bajaron al bebedero, permaneciendo casi todo el día, bebiendo y bañándose, para no volver a bajar en ninguna otra sesión.
Eso si, todos los días andaban por las ramas de los alrededores, reclamandole a sus padres comida, fui testigo de como aprendían a cazar, hasta que poco a poco se fueron independizando, pero eso ya será otra historia.......................

Sony a77, 70-400 a 300 mm.  ISO 800, 1/200 seg. en f/5.6

Por todo esto, está claro que para la fotografía de fauna, lo más importante es el trabajo, la constancia y la paciencia, hacer las cosas bien hechas y sin prisa, conocer bien el medio y los animales con los que vamos a trabajar, para una vez cumplidos estos requisitos, tener una pizca de suerte.

Los primeros rayos del sol, iluminan tímidamnete el fondo, compuesto de chaparros y alguna que otra encina pequeña, dando ese color verde-amarillento de las hojas.



Sony a77, 70-400 a 280 mm.  ISO 400, 1/100 seg. en f/5.6
Sony a77, 70-400 a 280 mm.  ISO 400, 1/100 seg. en f/5.6
Sony a77, 70-400 a 280 mm.  ISO 200, 1/60 seg. en f/5.6

Para finalizar un pequeño foto- montaje sobre la construcción de un bebedero en el monte.
Si decidimos acometer esta tarea, debemos tener presente que hay que asegurar el suministro de agua durante todo el verano, ya que durante esta época, las aves se habitúan rápidamente a visitarlo diariamente, siendo muy vulnerables en caso de abandonarlo repentinamente.
Caso de tener que abandonarlo, debemos esperar una vez pasados los rigores del verano, aprovechar una época de abundantes lluvias, para poco a poco ir dejando de suministrar agua, esto se puede hacer a lo largo de todo un mes, para ir acostumbrando a las aves buscar nuevos abrevaderos, de lo contrario podemos ocasionar una autentica desgracia y si no estamos seguros de poder mantenerlo, mejor no construirlo y aprovechar charcas naturales para realizar nuestras fotografías sin comprometer la vida de ningún animal.