Antonio Hernández Robles

Quiero agradeceros tanto a los seguidores como a los visitantes el que encontréis este Blog, como una forma de disfrutar del trabajo de campo que lleva a cabo este humilde fotógrafo y naturalista, con ello pretendo mostrar la Vida Salvaje y la Naturaleza que nos rodea, para así aprender a conocerla y a quererla, siendo este medio una manera de acercarnos a ella desde el punto de vista del naturalista, fotógrafo y amante del mundo animal.

Espero que disfrutéis y agradezco mucho la visita y los comentarios que algunos dedicáis a este trabajo.

Gracias.

lunes, 23 de marzo de 2015

LA REINA DE LAS SOMBRAS


   El sol va descendiendo lentamente por el horizonte, mientras yo, me apresuro a recorrer la senda que me llevará al frondoso bosque junto al pequeño arroyo, donde espero como cada noche, acudas sin falta a nuestra cita.
   A la espalda llevo mi pesada mochila con todo el material necesario para grabar tu imagen. Trípodes, flashes, cámara, baterías, disparadores remotos, barrera IR. y un largo etc,  que hacen que al bajar la escarpada ladera, las asas de la mochila se vayan clavando en mis hombros como si de un nudo corredizo que se va apretando cada vez más se tratara. Pero no puedo parar, el tiempo apremia.
   Voy montando todo el equipo meticulosamente. Nada puede fallar, compruebo de nuevo la iluminación, enfoque, encuadre, conexiones; mientras la oscuridad  va devorando los últimos rayos de luz que se filtran entre los pinos.
   Llegan los nervios, no he terminado y quizá tú, ya estés desperezándote en tu cubil.
   Una última comprobación, ningún flash falla, la barrera funciona correctamente, la cámara está preparada.    Me marcho apresurado mientras el día exhala su último aliento, en el tiempo que tardo en recorrer la senda de vuelta.
   No quiero que me veas pero seguro que ya andarás cerca.
   Voy repasando mentalmente todo el montaje, los parámetros de la cámara, cables, disparadores, ¡Seguro que olvidé algo!, pero ya no hay vuelta atrás.
   Llegó tu hora, yo no puedo hacer nada más, solo esperar.
   Las horas pasan lentamente, la noche se me hace eterna, hasta que por fin un tenue rayo de luz se filtra por la rendija de mi ventana.
   No hay tiempo que perder, hay que dejarlo todo como estaba, antes de que los humanos transiten por la zona perturbando la suave tranquilidad del amanecer con sus algarabías, ruido de motores y demás instrumentos para su diversión.
   Conforme voy llegando al lugar, mi corazón se acelera. Repaso las imágenes captadas por la cámara y si...., estás ahí, ¡que bonita!, como cada noche no has faltado a nuestro virtual encuentro.
   Posiblemente solo te veré de está manera, a través de una imagen digital generada por mis aparatos electrónicos, salvo alguna noche que esperando agazapada mi marcha, el relucir de tus ojos te delató. Pude verte entre penumbras como me observabas, para poco después, deslizar tu esbelta silueta pausadamente alrededor del tronco de un gran pino, hasta que por último, tu rayada cola desaparecía en la espesura.
   Estamos condenados a no encontrarnos, cual hechizo de magia negra tu reinas en las sombras, mientras yo necesito claridad para caminar.
   Me marcho a casa contento, otra noche más has sido generosa conmigo, después de unos cuantos años en los que solo durante unos pocos segundos en la noche cerrada pude tenerte cerca, sigues siendo fiel a nuestra cita diaria. Mañana cuando el día llegue a su fin y el reino de las sombras te haga despertar, te prometo que volveré.


PINCHA EN LAS FOTOS PARA VERLAS  A MAYOR TAMAÑO

















miércoles, 18 de marzo de 2015

BARRANCOS DE GEBAS

   Su nombre se lo da el caserío de Gebas ubicado en la zona norte del término municipal de Alhama.    
   Es un espacio de más de 2000 has. encajadas entre tres sierras: Espuña, La Muela y El Cura. Lo que más caracteriza este lugar es su paisaje de cárcavas, barranquizos y cañones, desprovisto de cubierta vegetal arbórea, que se conoce popularmente como “paisaje lunar”. Son de interés sus procesos erosivos, sus formas geológicas, sus paisajes y sus comunidades vegetales sobre yesos.
   En abril de 1995 casi 1.900 has. fueron declaradas “Paisaje Protegido”.
   Se recomienda la visita al Mirador de los Barrancos de Gebas, desde el que se observa el abrupto complejo geomorfológico que forman los espectaculares barrancos.



domingo, 25 de enero de 2015

LOS OTROS

  
   Para terminar con esta trilogía de nuestro viaje al pirineo solsones, a parte de buitres y quebrantas, tuvimos la oportunidad de fotografiar otros pajarillos, en los comederos que Photologistics tiene instalados muy cerca del pueblo de Solsona y que muy amablemente nos permitieron utilizar, en la segunda jornada de nuestro viaje.

PINCHA EN LAS FOTOS PARA VERLAS A MAYOR TAMAÑO.






Una pareja de cuervos nos amenizó la mañana antes de que llegaran los buitres y el quebrantahuesos.





En el comedero de aves, una de las primeras visitantes fué esta hembra de pico picapinos.

Poco después hizo su entrada el macho.














Carbonero común.

Trepador azul.

El omnipresente petirrojo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

BUITRES


Previa a la llegada del quebrantahuesos en el hide de Photologistics en Solsona, en la comarca del pre-pirineo leridano, es condición indispensable el paso de los buitres por el lugar. Ellos se encargan de limpiar los cadáveres de piel y carne dejando al descubierto los huesos que serán aprovechados por el quebrantahuesos.

Estas son unas cuantas imágenes de ese paso de los buitres leonados por la zona.

PINCHA EN LAS FOTOS PARA VERLAS A MAYOR TAMAÑO























martes, 2 de diciembre de 2014

EN BUSCA DEL PÁJARO DE BARRO


    Después  de muchos preparativos y una vez resueltos los detalles de última hora, mi buen amigo Juanjo Cárave y yo junto con nuestras respectivas familias, partimos el pasado siete de noviembre hacia el pueblo de Solsona, con la esperanza de fotografiar al mítico quebrantahuesos.
   Son casi  800 kilómetros los que nos esperan hasta llegar a nuestro destino, que decidimos afrontar durante la noche para así aprovechar al máximo nuestra corta estancia en esta zona del pre-Pirineo catalán.
   Salimos sobre las doce de la noche y tras una larga y oscura noche de conducción, por fin sobre las 8,30 de la mañana llegamos a nuestro destino.
   Allí nos esperaban Carles Santana y Roger Sanmartí de Photologistics, que muy amablemente nos ofrecieron sus hides y toda la infraestructura necesaria para conseguir tan anhelado objetivo.
    Nos dice Carles, que entrando al hide sobre las once de la mañana es suficiente. Aquí surgen mis primeras dudas, yo acostumbrado a ver amanecer dentro del hide, pero bueno, habrá que confiar en su experiencia con esta ave, no sin ciertas reticencias por mi parte.
   Al día siguiente después de un pequeño trayecto en todo terreno llegamos al punto, una pequeña colina, que desde el hide nos ofrece una perspectiva al mismo nivel del suelo, con un fondo y orientación de la luz perfecta casi durante todo el día.
   Mientras Carles va esparciendo por el suelo la carnaza que atraerá a los buitres y unas cuantas patas de ovino para el quebranta, vamos preparando los equipos y en pocos minutos nos quedamos solos….empieza la cuenta atrás.
   Había transcurrido una hora y media y solo una pareja de cuervos nos estaba amenizando la mañana, cuando sucedió lo que nunca hubiésemos esperado que pasara y es que como salido de la nada, levantamos la cabeza después de unos instantes de relax y vemos a un señor plantado delante de las carroñas mirándolas fijamente como si esperase que le hablaran.
   Lo primero que me vino a la cabeza es “si hemos hecho ochocientos kilómetros para que nos pase esto, me retiro”. Durante unos instantes dudamos en si gritarle, o pedirle que posara con una pata en la boca en plan quebrantahuesos y fotografiarlo a falta del bueno.
   Conservamos la calma y al cabo de unos minutos se canso de observar las carroñas y se marchó. En pocos minutos teníamos de nuevo la pareja de cuervos con sus idas y venidas y eso nos transmitió cierta tranquilidad, pero como le dije a Juanjo, “empezamos de cero”.
   Cerca de las dos de la tarde una concentración de siluetas negras se ciernen sobre el hide, ¡los buitres leonados ya está aquí!. En pocos minutos van cayendo como proyectiles vivientes unos sobre otros. ¡Empieza la fiesta!, le digo a Juanjo. Peleas, aterrizajes, vuelos, no despegamos el ojo del visor, pero estas fotos las dejaré para otra ocasión, dedicando esta en exclusiva al verdadero protagonista, el que hemos venido a buscar.
   Pero igual que vinieron los buitres se marcharon, dejando tras de sí un silencio tenso, que solo era roto esporádicamente por la pareja de cuervos, que regresaron a por su ración, tras la marcha de los buitres. Los minutos se hacen eternos. Juanjo le envía un WhatsApp a Carles para preguntarle: ¿Cuánto tarda en bajar el quebranta, después de la marcha de los buitres?, pues ya sabíamos que es técnicamente necesario, que primero bajen los buitres y se marchen, para que posteriormente acuda el quebrantahuesos. Carles le responde: entre una y una hora y media.
   Con la puntualidad típica de un Sir. Inglés a la hora de tomar el té, miramos hacia el cielo y vemos en la lejanía una silueta negra volando a gran velocidad en línea recta como si de un gigantesco halcón se tratara, pasando por encima nuestro para desaparecer. “El quebranta, le comento a Juanjo”, los corazones se aceleran y la espera se hace más insoportable si cabe. ¿Volverá o pasará de largo?, nos preguntamos.
   Pasan los minutos y de pronto aparece en vuelo rasante por delante de nuestro hide, ¡¡ahora si, ya está aquí!!, dos pasadas más y por fin se decide a tomar tierra. Se puede sentir hasta en nuestra piel, como sus enormes alas de casi tres metros de envergadura mueven el viento al aterrizar.
   Nos ponemos a lo que hemos venido, que es hacer fotos mientras el, o mejor dicho ella, (pues después nos comentó Carles a la vista de las fotos que se trata de la hembra), busca una pata, la coge con su pico para pasársela después a una pata y marcharse a dar cuenta de ella en otro lugar, (imagino que un enorme paredón rocoso donde se sienta totalmente tranquila).
   Nos supo a poco esta breve visita y le dijimos a Carles si había posibilidades de que volviera, nos dijo que si, que era muy probable que hiciera varias visitas, como así fue. Hasta tres veces se repitió la misma operación, entrando cada una de ellas más confiado que la anterior y dándonos mas tiempo para componer mejor nuestra imágenes.

   Sobre las cinco de la tarde vino Carles a recogernos, saliendo de nuestro escondite con una sonrisa de oreja a oreja por haber logrado nuestro propósito de fotografiar a una de las aves tan míticas y carismáticas como escasa, como es el pájaro de barro.

  PINCHA EN LAS FOTOS PARA VERLAS A MAYOR TAMAÑO